Delegación de Familia y Vida

Quienes Somos

La Delegación Diocesana de Familia y Vida quiere llevar la alegría del amor a todos los hogares de Cuenca.

Tiene la misión de hacer de nuestras familias cristianas auténticas iglesias domésticas, en las que se aprecien, practiquen y transmitan los valores del Evangelio. Ayuda a descubrir y mantener la naturaleza cristiana del matrimonio. Insiste en la formación religiosa de la familia, especialmente de los hijos, tratando de que se vivan con autenticidad las celebraciones sacramentales que iluminan la vida cristiana.

Además, animará a la familia a estar en medio del mundo siendo modelo de referencia y, desde el Centro de Orientación Familiar (COF), ayudará y acompañará a las familias que requieran su ayuda.

Equipo

Delegados: José María Alcalde Calleja y Yolanda Calonge Mujeriego.

  • Secretarios: Ángel Bascuñana y Ana Cristina Blanco
  • Tesoreros: José María Guirado y Mª Carmen Gutiérrez
  • Consiliario: D. José María Alcázar Aranda (Sacerdote)

Miembros:

  • Fernando Romeo y Mª Jesús Alcalde
  • Juan Mena y Paula Culebras
  • Pedro Mora y Rosa Huerta
  • Jorge García y Natalia Salas
  • Carlos Luján y Susana España (Centro de Orientación Familiar)
  • Rvdo. D. Declan Huerta Murphy (Sacerdote) (Pastoral de familias en situaciones difíciles e irregulares)

Información de delegación

C/ Hermanos Becerril, 18

16004 CUENCA

Tfno.: 618718138 / 679257944

E-mail: delfamiliacuenca@gmail.com

Funciones

¿Qué es la Pastoral Familiar?

Es la acción evangelizadora que realiza la Iglesia, orientada por sus pastores, en la familia y con la familia como conjunto, acompañándola en todas las etapas y situaciones de su camino (DPF, 23).

“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). Si la misión pastoral de la Iglesia es el desarrollo de la vida cristiana, ha de ser necesariamente una pastoral familiar ya que la familia es el lugar primero y propio donde nace y crece la vida. Es en la familia donde todos sus miembros perciben su dignidad personal al descubrirse amados por sí mismos, más allá de cualquier criterio utilitarista. Y es en el hogar donde aprenden a orientar su libertad según la verdad más fundamental de su vida, la llamada al don de sí mismos para construir una comunión de personas.

Por ser la pastoral familiar una acción vertebradora, transversal e integradora de toda la pastoral de la Iglesia le corresponde a toda la comunidad eclesial la tarea de llevarla a cabo (cfr. FC n.). Teniendo en cuenta que es la vida de las familias el fin de toda esta pastoral, estas mismas serán no sólo el objeto, sino el sujeto primero de la misma (DPF n. 264).

Se trata de evangelizar a las familias y de cómo las familias cristianas se incorporan y participan en la evangelización de la Iglesia.

Es cuestión de acompañar la vida familiar con el objetivo de que las familias cristianas sean lo que tienen que ser: familia, ¡sé lo que eres! Ayudar a que las personas realicen su vocación al amor y así ser felices al encontrar el sentido positivo de la VIDA.

Se trata de familiarizar la pastoral, para que la Iglesia sea una Gran Familia de familias.

La pastoral familiar no es un conjunto de acciones específicas llevadas a cabo por agentes especializados y que dan respuesta a problemas relacionados con el matrimonio, la familia o la vida. No se trata de presentar una sucesión de actuaciones sino de comprender realmente el plan de Dios sobre cada hombre. En definitiva, toda pastoral familiar debe orientarse a descubrir y a realizar la vocación al amor de todo hombre y de toda mujer

En este contexto, la parroquia tiene la responsabilidad de ser “el sujeto activo más inmediato y eficaz para la actuación de la pastoral familiar” (DPF 266).